miércoles, 8 de diciembre de 2010

Nuestra Opinion a la Directora Instituto Nacional de Derechos Humanos

COMISION NACIONAL UNITARIA EXONERADOS Y PRESOS POLITICOS DE CHILE

Santiago, 6 de Diciembre de 2010.-

Señora

Lorena Fries

Directora Ejecutiva

Instituto Nacional de los

Derechos Humanos

PRESENTE

Señora Directora:

El pasado 10 de Noviembre, nuestra organización a través de este Presidente, tuvo la oportunidad por primera vez de tomar contacto con esa institución por intermedio de su representatividad. Previo a esta reunión, remitimos a ustedes seis archivos con informes y documentos, que sustentan nuestra posición ante la llamada política de Derechos Humanos del estado chileno, nuestra posición crítica está fundada en los hechos históricos ocurridos en nuestro pasado reciente, en informes que nos merecen reconocimiento como los Rettig y Valech, en los contenidos de las normas del Derecho Internacional Humanitario, que Chile ha desconocido para promulgar una seudo solución a los temas de la impunidad, de la verdad y de la justicia y equidad que deben orientar la reinserción social, política y económica de las personas afectadas.

A esta grave situación, hoy se agrega la instrumentalización que esta mala política a tenido por parte de la institucionalidad del estado y de agentes sociales y políticos que se han servido de los Derechos Humanos para cautivar y utilizar a importantes sectores sociales, usándolos, con fines proselitistas electorales y económicos, de ello, dan cuenta las iniciativas que ante esta situación oprobiosa han obligado a la creación de comisiones investigadoras en la Cámara de Diputados, al inicio de procesos investigativos en el Gobierno y a querellas y denuncias ante la justicia ordinaria, todos, procesos en curso y que han causado grave daño al concepto valórico que guarda este patrimonio de la humanidad.

La situación es grave, pero no es un suceso del último tiempo, lo ha sido desde el inicio de esta política: el escándalo de los retornados del exilio, que dan cuenta tres informes del Parlamento, y que no siguió el curso institucional por presiones de los sectores comprometidos, es una prueba de la impunidad que han tenido estos procedimientos irregulares. Pero los más sorprendente, es la conducta que ante estos hechos ha tenido el llamado “mundo de los Derechos Humanos en Chile”, quienes posponiendo su rol fundamental, han privilegiado compromisos políticos, de poder y de conveniencia personal, obligándolos a proceder por acción u omisión ante estos escándalos, en una actitud que podemos considerar de silencio complice ante estos hechos.

La omisión de tan deleznable realidad en los informes anuales que sobre el tema difunden los organismos encargados en Chile, ha sido una constante que ha permitido el agravamiento de la situación en el tiempo, ni los organismos oficiales del estado y tampoco los alternativos lo han hecho, a pesar, de haber denunciado desde años ante ellos esta situación, solamente destacados periodistas han reporteado nuestras denuncias, comprobándolas. María O. Monckeberg, investiga en su libro “La Educación Superior en Chile”, el caso de las becas Valech, llegando a nuestra conclusión. Pascal Bonnefoy, investiga el tema de los falsos exonerados, comprobando lo denunciado, etc, etc…Los centros universitarios destacados sobre esta temática, han omitido deliberadamente referirse en sus informes a este escándalo, a pesar, de contar con el total de antecedentes proporcionados por esta parte. Amnistía Chile, también omitió en su informe anual esta situación, no obstante ser hoy día una realidad sometida a debate público e investigación por parte de los poderes del estado.

En la reunión que sostuvimos el pasado Noviembre, acordamos mantener una relación de colaboración mutua, por nuestra parte, cuenten con ella. En el caso de ese Instituto, nuestra preocupación será exigir sean inflexibles con su mandato legal, fundamentalmente los contenidos el artículo 2º de la ley que les da vida, y especialmente en el artículo 3º, numerales del 1 al 5, que garantizan que de ser cumplidos como esperamos, resuelvan la vulnerabilidad en que se encuentran las personas en Chile, ante las violación de sus derechos fundamentales.

El respeto de los derechos de las personas en el presente y el futuro, va a depender de cómo el país en su historia ha tratado este tema, en el caso de Chile, este tratamiento no es promisorio, un pasado plagado de masacres contra nuestro pueblo y un hecho histórico reciente que marca un quiebre profundo en nuestra historia por su barbarie, determinan un desafío enorme, que de ser cumplido, consolidará una cultura de respeto al ser humano.

Atentamente.

Raúl Celpa L.

Presidente

Dieciocho nº 45 of. 301 – Santiago de Chile – Fono 5522171